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TESTIMONIOS

“Como muchas modelos famosas, empecé a esnifar cocaína los fines de semana para perder peso. Poco tiempo después ya era adicta. Fue entonces cuando conocí a mi novio y empecé también a consumir crack. Los dos estábamos obsesionados y no podíamos parar. Cuando comenzamos a tomar la droga, veíamos que todo a nuestro alrededor brillaba. La vida parecía un juego en el que no había límites. A medida que pasaba el tiempo, solo pensábamos en cuándo sería la próxima dosis. Tuvimos que comenzar un programa de desintoxicación y, aunque fue duro, ahora tengo que rehacer mi vida y encontrar nuevas razones para vivir”.

 

 

“Era adicto al crack y recuerdo perfectamente una vez que estuve sin dormir durante ocho días. Ocho días en los que sufría todo tipo de alucinaciones. Conducía después de haber conducido y, ahora lo pienso fríamente y pienso que podría haber matado a alguien. Estaba muy confundido en la vida. Estaba con mi esposa, en ocasiones creía estar con mi ex-novia y a veces tenía incluso la paranoia de que la mujer con la que estaba era mi propia madre. Te hace perder el sentido”.

 

 

“En las noches de Rave, todo va bien mientras no pruebes el éxtasis. Desde el momento en que empiezas, tomas a la gente que te aconseja que lo dejes por idiota. Tú te encuentras en un momento en el que crees haber encontrado algo genial, pero lo cierto es que cuando empiezas a desear el éxtasis, es demasiado tarde”.

 

 

“Un profesor de mi colegio fumaba unos tres o cuatro porros al día. Él nos inició a mi y a muchos alumnos al consumo de porros. Su camello me obligó a pasarme a la heroína y yo lo hice sin ningún tipo de resistencia, ya que mi conciencia en ese momento estaba dormida”.

 

 

“Ya no podía ni mirarme en el espejo. Intenté convencerme de que iba a salir y había incluso aceptado la idea de que iba a morir. Estaba hecha una ruina. No tenía ya motivación alguna. Estaba segura de que acabaría mi vida como drogadicta porque no encontraba ninguna otra solución".

 

 

"Perdí el contacto con mi familia porque sentía que ya no teníamos nada en común. Ir a ver a mi madre era un imposible. Estaba demasiado avergonzada y sabía que le estaba haciendo daño. Yo tenía problemas con la ley y estaba robando para conseguir dinero. Sólo vivía para las drogas."

 

 

"La droga es igual que la muerte. Si no haces nada por salir de ella te acabas muriendo. Ser un drogadicto es estar en una prisión. Al principio piensas que las drogas son tus amigas, que te ayudan a evitar encarar las cosas que te molestan, pero al cabo del tiempo te levantas por la mañana pensando sólo en ellas."

 

 

"Pierdes el día entero buscando o tomando drogas. Te drogas toda la tarde. De noche te tomas heroína para dormirte. Y sólo vives para eso. Estás en una prisión. Te das de cabeza contra una pared, sin parar, pero no llegas a ningún lado. Al final tu prisión se convierte en tu tumba."

 

 

"Mi primer porro me lo dieron en el patio de mi escuela; me volví después una heroinómana. Ya estoy en mi octava cura de desintoxicación”.

 

 

"Cuando se consume éxtasis cada noche, se tiene frío, dolor de riñones, de piernas. Uno se muerde los labios y los dedos hasta hacerse sangre".

 

 

"Si no tienes ánimo y estás por los suelos, el éxtasis te hunde todavía más. He visto gente tirada, hundida, con los ojos cerrados y la cabeza hacia abajo durante 6 horas. ¡Y pensaban que bailaban como los demás!"

 

 

"Chicas, no toquéis jamás esta mierda que se llama porro; ha hecho de mí una adicta a la heroína y una "prostituta".

 

 

"Por fin puedo dormir, por fin puedo salir de casa tranquila, por fin he recuperado la ilusión de una madre hacia su hijo.

 

 TESTIMONIO DE UNA MADRE

Como otras muchas otras madres, en mi casa surgió el problema de las drogas. Soy madre de 4 hijos, los cuales aparentemente iban bien. La educación que les di a todos fue por igual, pero de pronto todo cambió en mi casa, mi hijo Luis estaba tomando drogas. Cambió por completo nuestras vidas, pero la que más cambió fue la suya, pues se separó de nosotros y no podía hacer nada para remediarlo. Él pedía ayuda, pero por muchas charlas que le daba, por muchos centros a los que iba, por mucha asistencia que recibía, todo no seguía igual, sino que iba de mal en peor. Tampoco quiero en este momento ponerme dramática con todo lo que pasé, pues realmente ya está pasado.

Mi testimonio quisiera que sirviera para otras madres que estén pasando por este calvario y sientan que ya no hay solución. Sí la hay, y se encuentra en un centro llamado Narconon Los Molinos, en la Sierra de Madrid. Hace 9 años que mi hijo se rehabilitó, después de probar otros centros, otras terapias, después de vagar de un sitio a otro. Yo no digo que sea este el único centro que funcione; sólo quiero deciros que funciona, pues tengo la prueba en él. Si tenéis algún problema similar, si teméis por la vida de vuestro hijo, tratad de ayudarle de la mejor manera posible, en un centro de desintoxicación y rehabilitación.

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